Filtros solares físicos y químicos

Filtros solaresLos filtros solares cada vez son más eficaces y duran más tiempo, además de existir gran variedad de productos para todo tipo de pieles. No renuncies a los beneficios del sol, pero evita los daños irreversibles sobre la piel siguiendo nuestros consejos.

Varios factores influyen en el riesgo de tomar baños de sol: el tipo de piel, la protección utilizada y el tiempo de exposición. Las personas que toman el sol con poca frecuencia corren los mismos peligros bajo el sol, incluso es probable que se quemen con mayor facilidad al no estar acostumbradas a tomarlo con precaución o a detectar los signos de quemaduras.

La luz del sol es buena para combatir la depresión, interviene en la síntesis de la vitamina D, estimula el metabolismo, refuerza el sistema defensivo y sus efectos sobre la piel resultan favorecedores porque el bronceado disimula el acné, las venas, la celulitis y las cicatrices. Lo lógico es aprovecharse de su energía positiva protegiéndose debidamente para evitar las peores consecuencias.

La piel se tuesta para protegerse del daño causado por los rayos ultravioleta. De ahí viene la falsa creencia de que no es necesario darse crema protectora cuando se está bronceado. Sin embargo, la piel necesita siempre protección ya que la melanina por sí sola no es suficiente escudo contra las radiaciones. El bronceado es un mecanismo de defensa que varía según la raza y el fototipo de cada uno.

Efecto ultravioleta del sol

El 90% de los rayos ultravioleta son A y el 10% restante son B. Los A penetran profundamente en la piel (un 30% de ellos llegan hasta la dermis) y son los responsables del fotoenvejecimiento. Los B pueden provocar insolaciones y están relacionados con las quemaduras porque atacan al corazón de las células.

La utilización de protectores solares eficaces que empezó siendo un argumento cosmético se ha convertido en un tema de salud. Los filtros de última generación poseen un amplio espectro de absorción, alcanzando a los ultravioleta A cortos y largos, y a los UV B.

Requisitos de un buen filtro

Un buen filtro se fija en las capas superiores de la epidermis y tiene que reunir una serie de características básicas:

– Absorber tanto los rayos ultravioleta A como los B.
– No ser tóxico ni fototóxico.
– Tener estabilidad térmica para resistir altas temperaturas.
– Ser inodoro y, además, no manchar la ropa.
– Que la crema, loción o gel que lo contiene sea agradable y fácil de extender.
– Ser estable a la luz solar para conservar activos los filtros.
– Tener permanencia sobre la piel. Que dure el mayor tiempo posible.
– No provocar irritaciones ni reacciones alérgicas.

Los productos solares contienen filtros químicos y físicos capaces de absorber, dispersar o reflejar los rayos ultravioleta. Los físicos, inorgánicos o minerales (dióxido de titanio y óxido de zinc) actúan por reflexión. Los filtros orgánicos o químicos absorben la luz ultravioleta desde el interior de la piel. Ahora también se habla de filtros biológicos cuando se incorporan vitaminas antioxidantes que refuerzan la acción de los filtros tradicionales.

Si las cremas con protección permanecieran inalterables en la piel durante todo el tiempo que estuviéramos bajo el sol se acabarían todos los problemas. Aún tratándose de filtros fotoestables y muy competentes, la aplicación hay que renovarla cada dos horas mientras se esté al sol, incluso al final del día, y, por supuesto, siempre que se sale del agua.